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Reseña de Jurassic World: Fallen Kingdom

Desde hace varios años, el lado más comercial del cine se ha visto indudablemente dominado por películas de superhéroes. Y no es que me queje, en su mayoría Marvel ha sabido explotar satisfactoriamente su marca y crear filmes del todo entretenidos, algunos incluso dispuestos a explorar ideas más profundas (digamos Winter Soldier o la reciente Avengers: Infinity Wars). Una de las pocas películas que pudo hacerle frente al dominio de taquilla de Marvel fue Jurassic World, que de la mano del director Colin Treverrow logró acumular más de 1.500 millones en la taquilla global y coronarse como la película más exitosa de 2015. Dadas estas cifras, era obvio que el filme tendría una secuela (de hecho varias). Pero más allá del interés comercial en la franquicia, lo importante como espectadores es preguntarnos si existía realmente una chispa creativa que justificara la aparición de Jurassic World: Fallen Kingdom. Después de haberla visto, debo responder con un rotundo no.

La trama del filme sigue a Claire Dearing (Bryce Dallas Howard) y a Owen Grady (Chris Pratt), quienes regresan a Isla Nublar para intentar salvar a la mayor cantidad posible de dinosaurios tras la amenaza de erupción del volcán de la isla. La expedición es financiada por Benjamin Lockwood, socio del creador original de Jurassic Park (y de quien jamás habíamos escuchado en ninguno de los otros filmes). La segunda parte de la película tiene lugar en la mansión de Lockwood, que más parece un castillo embrujado o la mansión del primer Resident Evil (con laboratorio secreto y todo), donde los protagonistas deben impedir que los dinosaurios rescatados sean vendidos como armas (¡sí, exactamente el mismo conflicto de la película anterior!).

El primer gran problema de Fallen Kingdom es justamente la historia. La película parece estar formada por varias tramas que fueron agregadas una sobre otra a medida que los guionistas ideaban nuevas escenas de acción, sin ninguna temática narrativa clara. La primera mitad de la película, por ejemplo, empieza como una aventura para rescatar dinosaurios (lo cual suena por sí mismo como algo con potencial), pero al final descubrimos que el solo propósito era encontrar un espécimen en particular (que en realidad nunca es usado para nada), lo cual vuelve extremadamente absurdos los hechos tomando en cuenta la importancia narrativa que debería tener al encompasar la mitad del filme. Obviamente, en medio del rescate tenemos un montón de escenas de acción que no están nada mal, pero las coincidencias que deben existir para que tengan lugar (como que el volcán erupcione unas horas luego de su llegada a pesar de que el debate sobre rescatar los dinosaurios ha llevado meses, o que la lava caiga exactamente del lado en que se encuentra Claire y no donde está el barco) son difíciles de ignorar.

Y no quiero mostrarme como alguien que quiere hallar una lógica absoluta en una película de dinosaurios. Obviamente hay que suspender un poco la incredulidad para poder disfrutar un filme de este tipo. ¿Pero de ahí a aceptar cualquier cosa por muy absurda que sea porque “es un blockbuster”? Simplemente no.

Muchas películas en la actualidad intentan normalizar la estupidez y los plotholes con tal de ofrecer “escenas emocionantes”, pero hay un nivel del que no se puede bajar. Ver un dinosaurio al que le cae lava levantarse para seguir intentando matar a los protagonistas (¡mientras le sigue cayendo lava!) no tiene forma de justificarse, ni ver a un dinosaurio que durante todo su tiempo en pantalla ha intentado descuartizar a quien se le aparece para que en un momento decida caminar casi de puntillas y mover sus garras lentamente para crear tensión. ¿Y qué me dicen de la mansión de Lockwood? ¿Una casa en que se guardan dinosaurios y se realizan experimentos y Lockwood jamás se enteró de nada de lo que hacía su protegido? ¿Debía el laboratorio estar necesariamente allí? Este punto era tan tonto que incluso hicieron que la ventanilla de servicio de la casa se comunicara directamente con el laboratorio solo para que la nieta de Lockwood pudiera encontrarse con Claire y Owen cuando la trama lo ameritaba. ¿Qué hay de la forma en que se libera el dinosaurio de la jaula? ¿No podían pensar una mejor variación del cliché de “un idiota cree que el dinosaurio está dormido así que entra y olvida cerrar la jaula”? ¿Y de verdad se supone que creamos que la jaula no tenía ninguna seguridad adicional? Podría pasar varios párrafos más describiendo incontables momentos absurdos (ni siquiera he mencionado varios de los más graciosos), pero creo que entienden mi punto.

Volviendo a la película en un sentido más general, lo más frustrante de esta forma de concebir una historia (en que se utiliza la trama como un collage de escenas de acción) es que la misma pierde cualquier sentido de coherencia y de identidad temática con que podría contar. Si alguien pregunta: ¿de qué trata la Jurassic Park original? Es fácil contestar: sobre los problemas que ocurren cuando las personas intentan manipular la naturaleza y lucrarse de ello. ¿O de qué trata la primera Spider-Man de Sam Raimi? Pues de entender que todo acto que cometamos tiene consecuencias y que hay que ser responsables de los mismos. Es sencillo responder esto porque toda la trama de esos filmes está ordenada de forma que la idea se vaya construyendo poco a poco hasta el final de la misma.

¿Pero si alguien pregunta de qué trata Fallen Kingdom, qué se podría responder? Como en todas las películas de esta franquicia se explora la idea original de Jurassic Park sobre la manipulación de la naturaleza, pero hay tan poco interés en hacer énfasis al tema que este filme debe utilizar uno de los plottwists más irrelevantes imaginables para intentar decirlo minutos antes que acabe, sin importar que aun así no tenga sentido tomando en cuenta los hechos mostrados en la película. ¿Se supone que los villanos son los humanos o los dinosaurios? ¿O se supone que son los dinosaurios modificados (aunque todos los dinosaurios son modificados si recordamos cómo fueron clonados en la primera película)? A Fallen Kingdom le interesa muy poco esto con tal de mostrarnos un dinosaurio arrancándole el brazo a una copia barata de un personaje de The Lost World.

Aun así, tampoco intento decir que la película fue un completo desastre o que sea imposible disfrutar varios de los momentos más intensos de la misma. J. A. Bayona, el director de esta entrega, es un excelente cineasta (mucho mejor que Treverrow), con películas a su nombre como El Orfanato y A Monster Calls; y su estilo se nota en este filme, particularmente en la segunda mitad. Las escenas dentro de la mansión están cargadas de una atmósfera tensa, reminiscente de varios clásicos del cine de terror. Por momentos sentí que veía un remake de Halloween o algo por el estilo, en resumen una muy buena cinematografía. Los efectos especiales en su mayoría fueron sobresalientes. En cuanto al humor, fue bastante hit or miss para mí. Varias bromas me sacaron una sonrisa, aunque la mayoría me obligó a ocultar mi rostro por la vergüenza ajena.

Al final del día, creo que lo peor del filme es que me quitó por completo las ganas de ver las próximas entregas (que, tomando en cuenta los centenares de millones que ha conseguido Fallen Kingdom en sus primeras semanas, ni un asteroide en medio de Yucatán podría evitar).

Veredicto: A pesar de contar con escenas visualmente llamativas, la trama de Jurassic World: Fallen Kingdom la vuelve una ofensa a la lógica y al legado de Jurassic Park.
4/10


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