Reseñas de Peliculas

The Revenant: Bear-Man

Alejandro González Iñárritu regresa cargado con todo, con la película del año, de la que más se habla, la que está en el centro del ojo de huracán en los días previos a la ceremonia de los Oscar. Un relato crudo de supervivencia en un ambiente hostil y ante las condiciones más extremas y desfavorables posibles. ¿Qué ya hemos visto esto anteriormente?, pues sí, parece una rara combinación entre Gladiador y Cast Away. El Renacido no es precisamente una cinta que marcará un antes y después, es más bien la confirmación de los elementos artísticos y técnicos llevados al extremo posible: la fotografía, la mescla de sonido, la dirección, etc. Es un producto diseñado para ganar premios, para ser visible y remarcable sobre cualquier rival. No me sorprenden en lo absoluto sus 12 nominaciones pese a que quizá una por ahí si le regalaron.

“The Revenant” inicia en el frio bosque de las profundidades de la América Salvaje, allá por los años 1800, podemos decir que la mejor parte del largometraje es esa emblemática entrada tan potente visualmente como entretenida, a lo “Salvar al Soldado Ryan” la película se mete de lleno en una sangrienta batalla que nos llevará al drama posterior y lo hace rebosando de adrenalina y tensión. Es interesante como la película maneja a los personajes en un principio, sabemos que Glass es el protagonista absoluto pero hasta que su odisea de terror empieza, en realidad nos lo presentan como uno más del grupo, no hay prólogo intencionado ni la cámara trata de mantener el punto de vista de Glass. 

El cuento luego nos lleva a las escenas claves del film, tras el extraordinario opening, viene el desencadenante de la odisea; el ataque de la osa propiamente dicho: el ingenio y el realismo de ese momento es brutal y arrollador, y en este punto es donde la edición de sonido y los efectos visuales alcanzan cuotas inimaginables. Celebro todo el planteamiento de la escena, la forma tan realista de crear a esa osa Judy, el forcejeo, etc. todo está rodado magistralmente. The Revenant está cargada de bellísimos planos generales y secuencias que son parte de los continuos intentos de Iñarritu de seguir diciéndole al mundo “soy el más cabrón de todos cuando se trata de dirigir”, el “ego” del cineasta mexicano no tiene límites.

 

 

El viaje de supervivencia al principio es embriagador y sublime, la historia y las imágenes se funden en una experiencia vital para el espectador, un auténtico delirio para los sentidos, un festín visual y auditivo que alcanza niveles insospechados, pero el problema que le veo a “El Renacido” es que llega un momento donde empieza a agotarse, ¿podríamos decir que peca de exceso de metraje?: es probable, pero ante todo es la sensación de que el persistente intento de superar los límites del lenguaje cinematográfico (algo ya típico de Iñarritu) y el poderío visual, empiezan a tomar el rumbo de la historia, es como si los atributos técnicos y artísticos asumieran el protagonismo de “The Revenant” y la historia en sí, quedara en segundo plano, es ahí cuando empieza a gastarse un poco la película. Sin embargo nunca llega al punto de “no retorno” donde sientes que la cinta se ha ido por completo y ya no hay forma de reconexión, al final vendrán más escenas claves y momentos determinantes que terminarán dejando la sensación de haber visto algo grande, algo realmente superlativo.

The Revenant es ante todo una experiencia que hay que saber disfrutar, no es una película perfecta, precisamente es su guion muy básico su baza más débil y con toda lógica no ha sido nominada en dicha categoría, pese a todo lo negativo que se le pueda encontrar es una de las películas del año.

Leonardo DiCaprio se entrega en cuerpo y alma a su personaje, no es una interpretación lucida ni por diálogos, ni por momentos específicos, es más el asombroso esfuerzo de ponerse en la piel de “Hugh Glass” quién es alguien que va a tener que hacer “cualquier cosa” necesaria para sobrevivir, cuando leo en ciertos artículos que DiCaprio no ha utilizado dobles para las escenas más crudas entones es él mismo quién tuvo que comer hojas con tierra, entrar en el agua claramente bajo punto de congelación. En fin, ¡brutal DiCaprio!, no creo que sea precisamente su mejor interpretación, tampoco pienso que sea el ganador incuestionable del año, de haber participado en otra edición más potente en la categoría con otras interpretaciones más antológicas seguro que no habría ganado, pero no hay que dudarlo: DiCaprio se merece el Oscar que se llevará el 28 de febrero, por la razón que sea.

Tom Hardy también tiene un papel muy lucido, esa “falsa ambigüedad” moral de su personaje con la etiqueta de “villano” es muy notable; es una actuación que se basa en lo físico al igual que DiCaprio, pero aunque parezca mentira hay más desarrollo de personaje en Fitzgerald que en de Glass, ese argumento de que él es una especie de “predicador” o “religioso” de forma no definida y con esos conceptos tan errados de la fe, le da un toque de humanidad interesante a pesar de que de todas formas nos vamos a poner del lado de Glass.

 

 

Sus atributos artísticos y técnicos no tienen ni precedentes ni rivales, al menos en ciertos apartados, cuando vi Mad Max pensé que no había competencia alguna en lo referente a “las categorías de sonido”, pero es que el Renacido SUENA tan real, tan cruda, tan visceral más allá de su aspecto visual es una experiencia auditiva también, las reacciones de la Osa digital, con el sonido de los desmembramientos y desgarros de carne, es todo tan verídico que estas ahí!!, a unos pocos metros de los acontecimientos, la película mete al espectador en la cruda odisea por todos los medios posibles; no me extrañaría que le ganara las dos candidaturas de sonido a Mad Max.

Ya que cabecea mucho en su guion, el trabajo duro recae sobre Iñarritu que pese a que se le notan las intenciones claras de seguir rompiendo moldes establecidos en el séptimo arte (ese EGO), su trabajo es digno de elogios. No es por repetir lo que todo el mundo dice pero si debió ser bien difícil sacar adelante esta película. ¡Gigante Iñarritu!

Lo mejor de la película lo dejo al final, es que ya no hay que darle más vueltas: Emmanuel Lubezki es el mejor director de fotografía de todos los tiempos, punto final, él mismo se convierte en autor y co-director de la película, su impronta ya es reconocible; hay tanta referencia al cine de Malik que alguno podría acusarla de plagio, pero la acuarela visual que expone es marca CHIVO LUBEZKI; la forma que tiene de capturar la luz y los mejores paisajes es sublime, si tienen que darle otro Oscar lo harán porque lo merece con creces. Visualmente es lo más intenso, sorprendente y grandioso que se ha filmado en este 2015, no tiene competencia.

The Revenant es toda una experiencia, no es una película perfecta, tampoco será mi favorita de las nominadas como dije a veces se agota por su exceso de metraje pero es una gran obra sin lugar a dudas.

 

NOTA:

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