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Reseña de Feriado

Dos chicos se conocen y lentamente comienza a nacer entre ellos una atracción que se ve proscrita por una sociedad lista para juzgar a todo aquel que no esté dispuesto a seguir los modelos establecidos por la misma. Este es el cliché base en que cae casi toda película gay con protagonistas adolescentes. Feriado, el primer filme del director y guionista ecuatoriano Diego Araujo, no cae en este cliché, más bien se lanza y se revuelca por completo en él cual cerdo sobre charco de lodo. A pesar de unas cuantas cualidades que indican esfuerzo, en resumidas cuentas es una experiencia un tanto decepcionante.

Juanpi es un muchacho de 16 años proveniente de una familia de posición económica alta que va de vacaciones a la hacienda de sus tíos durante la antesala del feriado bancario de 1999. La noche de la fiesta de carnaval conoce a Juano, un joven metalero del pueblo, cuando éste y un primo suyo intentan robar las llantas de los autos de los invitados. Luego de ayudarlo a escapar, Juanpi se hace amigo de Juano y poco a poco empieza a sentirse atraído por él.

Como dije, esto podría resultar bastante cliché en una película de este tipo; aunque esa no es razón suficiente para considerar una película como buena o mala. Tan sólo el año pasado hubo un filme de temática LGBT que seguía más o menos la misma idea general, The Way He Looks, del director brasileño Daniel Ribeiro, que mostró el crecimiento y las emociones del personaje principal de una forma del todo satisfactoria, siendo incluso elegida como la representante de Brazil en los Oscars de este año. El punto es que un filme puede ser bueno incluso cuando cae en este cliché, siempre y cuando tenga personajes realistas y bien trabajados (¿Otro ejemplo de película LGBT que gracias a los personajes se elevó sobre el cliché? North Sea Texas).

El problema de Feriado es que a lo largo de la trama el personaje principal evolucionó prácticamente lo mismo que los cocodrilos han evolucionado en los últimos 100 millones de años, o sea, nada. Al final de la película, Juanpi tiene una pequeña conversación con su prima en la que acepta que se siente atraído por los chicos y, aunque es presentado como una realización final del personaje, en realidad el guión nunca nos dio razones para pensar que Juanpi no había aceptado eso desde mucho antes del inicio de la trama de la película. Jamás vemos conflictos internos en él ni nada por el estilo, sólo vemos a un chico atraído por otro con una personalidad que no cambia desde el principio hasta el fin de la película, absolutamente nada más.

A más de eso, el personaje de Juanpi no tiene mucho sentido como persona real. El guión nos lo presenta como un chico bastante tímido que escribe poesía y tiene problemas para socializar, pero en el momento en que conoce a Juano se convierte en un aventurero que no piensa en las consecuencias de sus actos y que no le molesta conocer a personas nuevas en situaciones nada convencionales. Esto tiene un aire de farsa y resultó incluso cómico. En el momento en que Juanpi saltó a la moto de Juano luego de salvarlo de la policía, grité internamente “¡Pero qué rayos está pasando! Juanpi jamás haría eso, jamás.” Toda esa noche fue tan absurda y tan llena de momentos parecidos que finalmente dejé de pensar en el poco sentido que hacía y más bien comencé a verlo como una comedia de absurdos. El hecho de que varias personas más rieran en la sala cada vez que el proceder de Juanpi descendía más y más en el absurdo me hizo notar que no era el único que había entendido que la película había jumped the shark. De seguro habían maneras mucho mejores en que Araujo pudo hacer que los personajes se conocieran y hacer avanzar la trama, sacrificar el realismo de Juanpi como personaje era probablemente una de las peores.

El nacimiento del romance entre ambos chicos también fue extraño en algunos momentos. Muchos de sus encuentros fueron bizarros y con momentos homoeróticos que se sintieron bastante forzados. Recuerdo por ejemplo la escena en que Juano se lanza a un río en ropa interior e inmediatamente después se recuesta en la orilla con los ojos cerrados de forma provocadora. Fue descaradamente gracioso, no tengo otra forma de describirlo. El ambiente selvático de la escena sumado a lo cheesy de la situación le dio el aire de haber sido sacada de Xica da Silva o alguna otra telenovela brasileña, sólo faltaba que apareciera el comendador para hacerme la noche.

En cuanto a las actuaciones, hay que aceptar que Juan Manuel Arregui interpretó a Juanpi bastante bien. Arregui logró darle al personaje el aire de chico tímido y retraído que se requería, el problema radica en que no se requirió nada más de él. El rostro de Juanpi mostró el mismo semblante inexpresivo por tanto tiempo que llegué a pensar que Arregui intentaba llegar a ser conocido como el Kristen Stewart ecuatoriano. Como dije, no es su culpa, es culpa del guión, que parecía exigir que Juanpi fingiera ser un zombie en casi todo momento, un zombie sexy, es verdad, pero un zombie a fin de cuentas.

Aparte de eso hubieron algunas escenas bastante mal actuadas que quizás debieron haber sido repetidas, como la escena en que los primos de Juanpi lo lanzan a la piscina.

Hablando de la familia de Juanpi, el hecho de que su tío estuviera relacionado con el feriado bancario fue muy interesante, aunque quedó como una oportunidad no aprovechada. El tema no tuvo la más mínima repercusión en la historia, a pesar de haber sido probablemente el punto más intrigante de la misma. La historia de los tíos de Juanpi de seguro hubiera sido una película mucho más llamativa que ésta, si Araujo decide hacerla en el futuro, estaría dispuesto a verla.

Del lado de las cualidades positivas del filme, la más notoria fue la banda sonora (pueden descargarla aquí), producida por Daniele Luppi. La misma le daba el tono adecuado a las escenas, aún cuando lo que ocurría en ellas no lo hiciera. Con esto me refiero a que Luppi entendía lo que el director quería transmitir incluso cuando el guión no. Varias tomas también me sorprendieron bastante, tanto de los paisajes cercanos a la hacienda como de la ciudad (que asumo que era Quito, aunque un amigo me dijo que en la película se suponía que era Loja, todo era muy confuso).

Pero volviendo a la trama, el desenlace de la historia pareció intentar ser original e impactante (no digo que lo haya sido, sólo digo que pareciera haberlo intentado), pero en este género la misma idea ha sido utilizada ad nauseam, por lo que no tuvo efecto alguno. El hecho de que el guión haya querido centrar la historia en el personaje más aburrido y con menos evolución de la misma significó que nunca vimos el dilema de Juano ni entendimos realmente lo que pensaba el personaje, que debió ser mucho mejor material que ver a Juanpi en el colegio aprendiendo francés.

Una de las decisiones de Araujo en el final nuevamente resultó algo cómica. De las 11 personas con las que vi el filme, sólo dos notaron que la mujer con que se queda Juano era la empleada doméstica de la casa de los tíos de Juanpi. Lo más probable es que Araujo haya incluído esto como una especie de plot twist para sorprender al espectador o algo así, pues no veo otra razón para que haya usado al mismo personaje. Pero el hecho de que la empleada no haya tenido resonancia alguna en la historia y que prácticamente nadie se diera cuenta de esto es un “fail” tan grande que no pude evitar encontrarlo gracioso.

Aún habría que hablar más cosas del filme, como la extraña conversación entre Juano y Juanpi en el techo del edificio de apartamentos y los muchos plotholes a lo largo de la película. Me contento con mencionar uno de ellos: cuando Juano y Juanpi finalmente se besan en la escalera de emergencia, están por un largo rato completamente callados, pero aún así el empleado del edificio abre la puerta bruscamente gritando qué hacen ahí. Cuando ocurrió eso sólo me quedó mover la cabeza con gesto decepcionado, pues no tenía ningún sentido. Ninguno de los dos estaba haciendo ningún ruido, por lo que el empleado no tenía forma de saber que estaban exactamente detrás de esa puerta. Nuevamente fue una forma barata de avanzar con la historia.

Veredicto: No hay muchas razones para recomendar Feriado además de la obvia “para apoyar el talento ecuatoriano” o para ver el cabello perfecto de Arregui.

5/10


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