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Reseña de The Interview

Pocos sospechaban que The Interview, el más reciente filme del dúo cómico de James Franco y Seth Rogen, se convertiría en una de las películas más comentadas del año. No es que no haya razón para ello, a fin de cuentas, no todos los días un grupo de cyberterroristas amenazan con ataques reminicentes a los del 11 de septiembre a todo cine que proyecte una película. Sabemos también cómo terminaron las cosas: a pesar de que en primera instancia Sony decidió cancelar por completo el estreno de la película, al final permitió que se proyecte en varios cines pequeños, además de por Youtube, Google Play y un par de páginas más.

Viendo cómo la película se convirtió rápidamente en un símbolo de la libertad de expresión, resulta importante preguntarse, con toda sinceridad, ¿vale la pena verla? Lamentablemente, la respuesta es a duras penas un “tal vez”.

The Interview fracasa en sostener su premisa, que de hecho es interesante. En el filme, James Franco interpreta el papel de Dave Skylark, el conductor de un programa de entrevistas especializado en chismes sobre famosos. Cuando se entera que Kim Jong-un es fanático de su programa, Dave convence a su productor, Aaron Rapoport (Seth Rogen), de entrevistar al dictador norcoreano. Las cosas se complican cuando la CIA los contacta y los involucra en un plan para asesinarlo, al que los protagonistas acceden debido a que la agente que les habló los excitaba.

Hasta aquí la trama luce absurda, es verdad, pero eso no debería significar que es mala; otras son las razones que la hacen descarrilar. Skylark es probablemente el punto más bajo del filme, uno de los personajes más estúpidos, fastidiosos y estúpidos (lo siento, debía hacer énfasis en lo estúpido) que han aparecido en una película en lo que va del año. Nuevamente, la existencia de un personaje tonto en una película no es necesariamente mala, con un buen guión puede resultar muy gracioso; pero en el caso de Skylark, simplemente no funciona como personaje. Estoy bastante seguro de que su caracterización es ofensiva contra toda persona con coeficiente intelectual menor al promedio. Algunas escenas con él llegaban al punto de ser incluso dolorosas (para el espectador me refiero), y el hecho de que fuera el personaje con más pantalla en la película da entender el porqué es uno de los mayores problemas.

Por otro lado, el guión no logró crear interés ni por la historia ni por los personajes. A diferencia de Dave, Aaron parecía mucho más centrado y listo. No obstante, ni por un segundo sentí que valía la pena apoyarlo. Esto tal vez se debió a que el guión daba la impresión de bombardear ideas al espectador, una tras otra, para ver si alguna lograba causar gracia (pocas veces lo lograba). En un momento había chistes y cameos sobre cultura pop, luego referencias a películas de espías, seguidas de la extraña y poco divertida seudo-amistad entre Dave y Kim. En sus anhelos por elevarse, parecía que la película hubiera olvidado cómo aterrizar.

Dados estos problemas, mi respuesta a la pregunta formulada en el primer párrafo debería ser un rotundo “no”, sin embargo, la escena del escape de la mansión de Kim me dejó bastante sorprendido. Parecía un gran hommage a las películas de Tarantino, particularmente Inglorious Bastards, llena de acción y con suficiente gore como para dejar satisfecho al más asiduo amante de este tipo de escenas. Desde el escape del estudio de grabación, hasta la huida en el tanque de guerra, fueron unos minutos cargados de emoción que, para ser sincero, no me esperaba.

Entre las actuaciones, sobresaliaron Diana Bang como Sook y Randall Park como Kim Jong-un. Sook en particular me agradó bastante, pues parecía ser el personaje con más cerebro en toda la historia, un cambio para bien luego de pasar tanto tiempo junto a Dave.

Las bromas, como ya mencioné, casi nunca funcionaban. Creo poder contar con una mano las veces que verdaderamente me reí, el resto de veces, en el mejor de los casos sonreía; mientras que en las otras quedaba fastidiado por lo tonto que al parecer los guionistas creyeron que los espectadores de la película iban a ser.

En conclusión, es difícil decir si recomiendo la película o no, pues no cabe duda que el “hype” alrededor de la misma no está justificado. Algo me queda claro, la escena final del escape vale la pena ser vista, el resto del filme no tanto. Si no les molesta no tener mucho contexto antes de ver un pedazo de una película, recomiendo que vean sólo esa escena en youtube, ésa es sin duda la mejor opción; caso contrario, vean la película completa, bajo su propio riesgo claro está.

Veredicto: Detrás de la controversia desatada en torno a The Interview, sólo existe una película simplona que intenta con demasiado ahínco ser graciosa y casi siempre falla. El único momento digno de ser visto dura muy poco y aparece casi al final, cuando el interés por el filme casi se ha desvanecido por completo.

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