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Has desperdiciado tu vida: La obsesión por completar videojuegos

Cuando compré el juego de Lego The Lord of the Rings (durante una de las promociones semanales de Xbox para miembros Gold) nunca pensé que sería tan divertido. Hasta ese momento la única experiencia que había tenido con videojuegos de Lego era un demo de Lego Star Wars: The Complete Saga que, dicho sea de paso, también me había parecido bastante prometedor. Mi viaje a través de Middle-earth me demostró una vez más que un juego con controles sencillos y gráficas marcadamente coloridas podían ser lo suficientemente adictivos como para captar mi atención durante horas y horas. Aunque el revivir varios de los momentos más emblemáticos de la trilogía de The Lord of the Rings fue bastante entretenido, el recolectar la mayor cantidad posible de monedas para comprar power-ups o personajes nuevos fue lo que más me llevaba a continuar jugándolo.

Pronto completé la main story y jugué un poco más en el modo free-to-play, sólo lo suficiente para revisitar uno o dos niveles que me habían gustado más que el resto. Pero cuando estaba listo para dejarlo ir y empezar a jugar otro juego, me llevé una amarga sorpresa al revisar las estadísticas, pues a pesar de haber terminado toda la historia, tan sólo había completado cerca del 40% del juego. Del lado de los achievements las cosas tampoco estaban mucho mejor: a duras penas llegaba a la mitad. Esto me hizo sentir tan decepcionado, que decidí continuar jugando hasta llegar a un nivel de completición aceptable.

Las cosas esta vez fueron marcadamente distintas. Aunque el juego seguía siendo divertido, recordaba bien qué había que hacer en cada sección, así como las bromas o partes interesantes de la trama, por lo que todo se sintió más simple. Algunos niveles me aburrían por completo, pero la decisión por alcanzar mi objetivo me hacía continuar jugando. Ese día el tiempo pasó literalmente volando. En un abrir y cerrar de ojos habían pasado 9 horas, pero mi sorpresa creció más al ver que tan sólo había logrado aumentar alrededor de un 15% más en mis estadísticas. Nueve largas horas y un resultado aún tan lejano de la meta.

En ese momento empecé a meditar sobre el tema. Es verdad que en general me había divertido durante esas horas, aunque la experiencia no se comparaba con la original. Pero tomando en cuenta tantos videojuegos que aún tenía listos para iniciar, parecía obvio que con ellos me habría divertido mucho más. Y sin embargo, yo había preferido jugar durante 9 horas más Lego The Lord of the Rings. ¿Acaso había una razón más fuerte para eso?

Al intentar dejar el juego de lado y concentrarme en otro lo descubrí: me sentía mal al abrir mi lista de videojuegos y ver la cantidad de achievements que aún me faltaban. Cada vez que entraba a mi gamercard encontraba la cara de Frodo ahí, primera entre mis juegos, recordándome lo mediocre que era al no poder completar un juego tan sencillo como ése. No pude evitarlo y lo volví a jugar, durante una infinidad de horas más.

A medida que avanzaba las cosas se tornaban más y más aburridas. Pronto casi no podía soportar las pantallas de carga, siempre buscaba algo que hacer para sentir que no era tiempo del todo perdido. La situación era un poco paradójica a decir verdad: se supone que los videojuegos deben divertirnos, pero yo no me estaba divirtiendo (al menos no en promedio), sólo me motivaban las ganas de "completarlo". Supuse que era parecido al deseo de toda persona por completar, o más bien coleccionar, cualquier clase de objeto. Algunos coleccionan cartas de baseball, otros coleccionan monedas poco comunes, yo colecciono achievements. Y el placer de coleccionarlos hacía que desdeñara el aburrimiento o incluso la presión que sentía mientras jugaba.

No obstante, las cosas no debían de ser así. En un mundo ideal, los achievements deberían obtenerse en las secciones más divertidas de cada juego, de ese modo cada uno de ellos cumpliría su razón de ser (divertir) mientras que al mismo tiempo el jugador recibiría la emoción de coleccionar achievements. Pero el sistema está hecho de modo que incluso en los casos en que los requerimientos sean divertidos, el sentido de "tarea" de los achievements les quita toda la emoción. En el juego de Lego, por ejemplo, había uno en que debía convertir a un compañero en esqueleto y luego hacerlo bailar. Esto sonaba por sí solo bastante divertido, pero tomando en cuenta que había estado más de media hora trabajando por obtener lo necesario para comprar los objetos requeridos para la transformación, en el momento en que los obtuve el estrés hizo que corriera a obtener el achievement tan rápido que a duras penas tuve tiempo para sonreir.

Otros juegos son mucho más descarados a la hora de elegir los requerimientos para obtener achievements. Con esto me refiero a que saben que obtenerlos no divertirá a nadie, pero aún así deciden incluirlos. Por ejemplo se me pasa por la mente uno en Fable III en que hay que obtener 50 armas legendarias. El hecho de que sólo se puede obtener un par en cada juego hace que sea necesario buscar como demente entre personas en línea para poder obtener el resto (este proceso puede de ser de lo más desesperante, pues es bastante común que otros jugadores terminen con las mismas armas). Otro bastante brutal es uno de Mortal Kombat que requiere ganar 100 peleas, hacer 100 fatalities, 150 X-ray attacks, derramar 10.000 litros de sangre y jugar durante 24 horas. ¿Parece exagerado? Pues para obtener el achievement hay que hacer eso con cada uno de los 26 personajes.

Para terminar quiero mencionar otro achievement que, aunque no es difícil de obtener, ejemplariza de forma perfecta lo que uno está dispuesto a sacrificar por la obsesión de completar videojuegos. El achievement se llama Has desperdiciado tu vida, y se puede obtener en Saw: The Video Game por quedarse cinco minutos sin hacer absolutamente nada. Lo sé, es bastante sencillo, pero el problema es que resulta casi igual de doloroso. A fin de cuentas, ¿qué puede ser más contrario a la idea de que los videojuegos deben divertirnos que tener que quedarse durante cinco minutos completamente estático? No hay nada divertido en eso, y aún así apuesto a que miles y miles de personas debieron de haberlo obtenido, me incluyo entre ellas.

Pero para nosotros, los obsesionados por completar videojuegos, no hay mucho que podamos hacer al respecto. La mayoría hemos estado completando videojuegos desde mucho antes que existieran los achievements, cuando la única forma de obtener guías para hallar los secretos de los juegos era entrando a gamefaqs.com. Por si les queda la duda, admito que sí, al final completé el 100% de las estadísticas en Lego The Lord of The Rings; y tardé más de 12 horas adicionales (sin contar las nueve horas anteriores).

Lo acepto, yo también he desperdiciado mi vida, aunque no me arrepiento de nada. Ver mi gamercard con la lista de juegos que he completado (entre los que ahora aparece la cara de Frodo) hace que todo valga la pena, o al menos eso me digo a mí mismo cada noche antes de dormir.

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